Las madres, el Lidl y la quiniela

Volvamos a TopChef. Desde la última vez que comenté el programa han pasado muchas cosas. La primera que largaron a Jesús Almagro y todos nos quedamos perplejos. ¿Cómo es posible que no sepa deducir que una sopa de calamar está hecha de eso, de calamar? Mmmm creo que tiene pepino, pepino y verduritas, pero pepino. ¿Pepino? ¡Pepino tú, Jesús!. A la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo y anunciar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo. Pues eso, que a Chicote se le quedó la misma cara de tonto que a todos nosotros al tenerle que decir a Almagro que cogiese sus cuchillos y se pirase por donde había venido.

Luego largaron a la histeriquita de Bárbara, que vale, que ella contra el mundo podía haber terminado siendo una película en la que nos acabaría cayendo simpática, pero ¡qué cansina es la tía! Cocina bien, estoy seguro, pero Bárbara, Bárbara… ¡cierra el pico, cojones! Bárbara se largó en un programa en el que aparecieron las madres de los concursantes y en el que los guionistas se tomaron vacaciones y nos colocaron un capítulo de Masterchef así, de rondón.

Luego, visto el desaguisado que era el haber largado al prota de El pollo, el pez y el cangrejo Real, los del programa decidieron repescar a Almagro. Aún no sabemos cómo fue, pues tanto Begoña como Miguel parecían partidarios de rescatar a “Iván y su perdiz cruda”, pero alguien debió sugerir que perder contra un niñato de veinte años podía no ser lo más conveniente. Voilá, por arte de magia, Almagro regresó.

En el programa siguiente, el último emitido hasta la fecha, todos decidieron tener un recuerdo para Hung Fai. “Ahora que ya no está el chino vamos a hacer sushi”, pensaron mientras en la oscuridad de su casa Hung Fai le hacía vudú a una codorniz. Se armó la de Dios: “Mi cocina, esto… en mi cocina… ¿cómo has dicho que se llama? Ah, sí, los nigüiris estos… que… que no caben en mi cocina, vamos que no tengo ni  zorra idea de cómo cojones se hace la comida japonesa esta. Joder tío, que soy de Burgos, bueno de Santander pero de muy cerquita de Burgos”, masculló Miguel mientras contemplaba la posibilidad de rociar el arroz de sushi con sangre de cerdo y reinventar la morcilla. Entretanto Arrabal consultaba en un manual cuántos minutos de cocción necesita el arroz en nitrógeno para dar forma una nueva versión de la cocina japonesa introduciéndole “aires de Fukushima”. Almagro, por su parte, se las mal apañaba, y Javi se preguntaba para qué cojones servía el mantelito ese de bambú que les habían dejado en la mesa. Begoña, la que más mundo tiene (por eso se ha liado con un maromo de dos metros traído de los fiordos) nos dejaba el chiste de la semana y su candidatura para tener un programa propio. “¿Te has fijado en mi boca? A mí me cabe todo”. Por supuesto que me he fijado en tu boca, Begoña, pero como lo mío es amor no pienso en esas cosas sucias en las que piensan todos tus compañeros de programa al escuchar tu gloriosa frase. A pesar de todo Chicote le anota la prueba a Almagro y yo no dudo de su decisión.

Para la prueba final el invitado es… Sergi Arola. Según le veo entrar pienso… a que no tiene los huevos de volver a hacernos sus bravas cilíndricas. Pues sí, ahí están, por enésima vez. Arola se parece a Verano Azul en que cuando los vemos siempre pensamos que son una reposición. Supongo que cuando has tenido los santos cojones de unir tu imagen a la de Lidl ya el resto te la suda así que, ¿qué mas da que hayas repetido tu receta de patatas bravas hasta la saciedad cada vez que algún incauto te ha acercado una cámara de la televisión? Una vez más nadie lo va a notar. “Se cortan con este aparatito que tengo para sacar el troncho de las piñas, se les hace un agujerito con esto que tengo para descorazonar manzanas, se fríen y se les pone la salsita dentro… ¿que cómo se hace la salsita? Pues no sé, supongo que yendo al Lidl y comprando un bote de mayonesa y otro de una salsa picante, ¿no?”.

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No puedo con Sergi Arola, pero no soy el único, Javi está a punto de saltarle los piños cuando “el chico de la moto” le repite cuatro veces que si va a hacer un bocata de calamares con calamar en vez de con chipirones. ¡¡¡¡Que sí, joder, que lo va a hacer con ese calamar!!!!

El caso es que al final Estevez regresa al Mesón de Doña Filo y el paso a la final se lo disputarán “el nitrógenos”, “el auténtico”, “el repescado” y “la guapa”. Mi apuesta es que el ganador de Top chef saldrá de los dos últimos.

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