Nerdspresso

No recuerdo cuándo comencé a tomar café. En la España de los primeros setenta las tazas eran de hojalata y después de algún sucedáneo infantil tipo «ECO, el sabor de los cereales» supongo que lo que caería dentro de ella a la hora del desayuno serían algunas cucharadas de Nescafé, del rojo, del descafeinado. Más…