Hostias como panes

La religión es básicamente liturgia. Dios no existe pero si existen señores con sotana que organizan ceremonias en las que hablan de él mientras beben vino y comen pan (lo del pan es una forma de hablar). Cuando era un crío (y me trataba con las gentes de la iglesia) una de las cosas que más me indignaban era ir a comulgar y que me  dieran una mini hostia que se me pegara al paladar mientras el cura se acababa de zampar todo un hostión bien acompañado de vino. Siempre me molestó esa diferencia de trato. Creo que terminé extrapolándola, pensando que el cielo y el infierno se regirían por esas mismas normas y perdí la fe.

Ahora me cobro venganza. Uno de los productos rompedietas a los que suelo sucumbir son, precisamente las hostias o mejor dicho las obleas. Las compro en una tienda de ultramarinos que hay a dos manzanas de mi casa y se han convertido en todo un entretenimiento de sobremesa.

Vienen en bolsas de unas veinte y, por suerte, no traen información nutricional. Ojos que no ven… lo mismo que en la religión. No hace falta ser un lince para saber que tienen azucar e hidratos pero yo prefiero pensar que algo tan finito no puede matar a nadie. Lo único malo es que, al igual que con las pipas, cuando empiezas a comerlas es difícil parar.

Yo me las tomo sin bendecir.

DSC_0435

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s